(XXIII) Postridie eius diei, quod omnino biduum supererat, cum exercitui frumentum metiri oporteret, et quod a Bibracte, oppido Haeduorum longe maximo et copiosissimo, non amplius milibus passuum XVIII aberat, rei frumentariae prospiciendum existimauit; itaque iter ab Heluetiis auertit ac Bibracte ire contendit. Ea res per fugitiuos L. Aemilii, decurionis equitum Gallorum, hostibus nuntiatur. Heluetii, seu quod timore perterritos Romanos discedere a se existimarent, eo magis quod pridie superioribus locis occupatis proelium non commisissent, siue eo quod re frumentaria intercludi posse confiderent, commutato consilio atque itinere conuerso nostros a nouissimo agmine insequi ac lacessere coeperunt.



     (23) Al día siguiente de aquel día, porque solamente quedaban dos días, hasta el momento en que conviniera distribuir el trigo para el ejército, y porque distaba no más de dieciocho mil pasos de Bibracte, con mucho la fortaleza más grande y rica de los helvecios, estimó que debía mirarse por el suministro de trigo; así pues, desvió su camino de los helvecios y se esfuerza por ir a Bibracte. Este hecho es anunciado a los enemigos por fugitivos de L. Emilio, decurión de los jinetes galos. Los helvecios, sea porque pensaban que los romanos se habían apartado de ellos aterrorizados por temor, más por esto, porque en el día anterior, ocupados lugares superiores, no habían trabado combate, sea por esto, porque confiaban que podían ser privados del suministro de trigo, cambiado el plan y vuelto el camino, empezaron a seguir a los nuestros por la retaguardia y a acosarlos.
     (XXIV) Postquam id animum aduertit, copias suas Caesar in proximum collem subduxit equitatumque, qui sustineret hostium impetum, misit. Ipse interim in colle medio triplicem aciem instruxit legionum quattuor ueteranarum; in summo iugo duas legiones quas in Gallia citeriore proxime conscripserat et omnia auxilia conlocauit, ita ut supra se totum montem hominibus compleret; impedimenta sarcinasque in unum locum conferri et eum ab iis qui in superiore acie constiterant muniri iussit. Heluetii cum omnibus suis carris secuti impedimenta in unum locum contulerunt; ipsi confertissima acie, reiecto nostro equitatu, phalange facta sub primam nostram aciem successerunt.



     (24) Después que se dio cuenta de esto, César llevó secretamente sus tropas a un colina próxima y envió a la caballería, que contuviera el ataque de los enemigos. Entretanto, él mismo formó en medio de la colina una triple línea de batalla de cuatro legiones veteranas; en la cima más alta colocó las dos legiones que había alistado hace poco en la Galia Citerior y todas las tropas auxiliares, de modo que llenara todo el monte por encima de él con hombres; ordenó que la impedimenta y los bagajes fueran llevados a un único lugar y que este fuera fortificado por aquellos que habían formado en la línea superior. Los helvecios llevaron a un único lugar su impedimenta, siguiéndoles con todos sus carros; ellos mismos, en apretadísima formación, rechazada nuestra caballería, hecha la falange, se acercaron a nuestra primera línea.
     (XXV) Caesar primum suo, deinde omnium ex conspectu remotis equis, ut aequato omnium periculo spem fugae tolleret, cohortatus suos proelium commisit. Milites loco superiore pilis missis facile hostium phalangem perfregerunt. Ea disiecta gladiis destrictis in eos impetum fecerunt. Gallis magno ad pugnam erat impedimento quod pluribus eorum scutis uno ictu pilorum transfixis et conligatis, cum ferrum se inflexisset, neque euellere neque sinistra impedita satis commode pugnare poterant, multi ut diu iactato bracchio praeoptarent scutum manu emittere et nudo corpore pugnare. Tandem uulneribus defessi et pedem referre et, quod mons suberit circiter mille passuum spatio, eo se recipere coeperunt. Capto monte et succedentibus nostris, Boi et Tulingi, qui hominum milibus circiter XV agmen hostium claudebant et nouissimis praesidio erant, ex itinere nostros ab latere aperto adgressi circumuenire, et id conspicati Heluetii, qui in montem sese receperant, rursus instare et proelium redintegrare coeperunt. Romani conuersa signa bipertito intulerunt: prima et secunda acies, ut uictis ac submotis resisteret, tertia, ut uenientes sustineret.







     (25) César, quitados de la vista los caballos, primero el suyo, luego los de los todos, para, igualado el peligro de todos, quitar la esperanza de fuga, trabó combate, habiendo exhortado a los suyos. Los soldados, lanzados venablos desde un lugar superior, fácilmente rompieron la falange de los enemigos. Dispersada esta, hicieron un ataque contra ellos con las espadas desenvainadas. Servía de gran impedimento a los galos para la lucha el hecho de que, atravesados y ensartados muchos escudos de ellos con un único golpe de los venablos, como se hubiera doblado el hierro, ni podían sacarlo ni, impedida su mano izquierda, luchar bastante cómodamente, de manera que muchos, agitado su brazo mucho tiempo, preferían soltar el escudo de su mano y luchar a cuerpo descubierto. Finalmente, cansados por las heridas, empezaron a retroceder y, porque un monte estaba cerca, a un espacio aproximadamente de mil pasos, a retirarse allí. Tomado el monte y acercándose los nuestros, boyos y tulingos, que cerraban la marcha de los enemigos con quince mil hombres aproximadamente y servían de protección a la retaguardia, atacando a los nuestros desde el camino por un lado descubierto, empezaron a rodearlos, y los helvecios, que se habían retirado al monte, viendo esto, a acosarlos de nuevo y a restablecer el combate. Los romanos volvieron sus enseñas en dos direcciones: la primera y segunda línea, para resistir a vencidos y rechazados, la tercera, para contener a los que venían.
     (XXVI) Ita ancipiti proelio diu atque acriter pugnatum est. Diutius cum sustinere nostrorum impetus non possent, alteri se, ut coeperant, in montem receperunt, alteri ad impedimenta et carros suos se contulerunt. Nam hoc toto proelio, cum ab hora septima ad uesperum pugnatum sit, auersum hostem uidere nemo potuit. Ad multam noctem etiam ad impedimenta pugnatum est, propterea quod pro uallo carros obiecerunt et e loco superiore in nostros uenientes tela coiciebant et non nulli inter carros rotasque mataras ac tragulas subiciebant nostrosque uulnerabant. Diu cum esset pugnatum, impedimentis castrisque nostri potiti sunt. Ibi Orgetorigis filia atque unus e filiis captus est. Ex eo proelio circiter hominum milia CXXX superfuerunt eaque tota nocte continenter ierunt [nullam partem noctis itinere intermisso]; in fines Lingonum die quarto peruenerunt, cum et propter uulnera militum et propter sepulturam occisorum nostri [triduum morati] eos sequi non potuissent. Caesar ad Lingonas litteras nuntiosque misit, ne eos frumento neue alia re iuuarent: qui si iuuissent, se eodem loco quo Heluetios habiturum. Ipse triduo intermisso cum omnibus copiis eos sequi coepit.






     (26) Así se luchó en un combate sobre dos frentes largo tiempo y duramente. No pudiendo sostener los ataques de los nuestros más tiempo, unos se retiraron al monte, como habían empezado, otros se dirigieron hacia la impedimenta y hacia sus carros. Pues en todo el combate, aunque se luchó desde la hora séptima hasta el atardecer, nadie pudo ver al enemigo vuelto de espaldas. Hasta avanzada la noche incluso se luchó junto a la impedimenta, porque pusieron los carros a manera de parapeto y desde un lugar superior a los nuestros que venían lanzaban armas y algunos entre los carros y las ruedas arrojaban hacia arriba lanzas galas y dardos y herían a los nuestros. Habiéndose luchado mucho tiempo, los nuestros se apoderaron de la impedimenta y del campamento. Allí fue capturada la hija de Orgetórix y uno de sus hijos. De este combate sobrevivieron alrededor de ciento treinta mil hombres y toda esta noche sin interrupción marcharon [no interrumpido el camino durante ninguna parte de la noche]; al cuarto día llegaron a las fronteras de los lingones, no pudiendo seguirlos los nuestros [habiéndose demorado tres días] no sólo por causa de las heridas de los soldados sino también por la sepultura de los muertos. César envió a los lingones una carta y mensajeros, para que no los ayudaran con el trigo ni con otra cosa: que si estos los hubieran ayudado, él los tendría en el mismo lugar que a los helvecios. Él mismo, dejados pasar tres días, empezó a seguirlos con todas sus tropas.
     (XXVII) Heluetii omnium rerum inopia adducti legatos de deditione ad eum miserunt. Qui cum eum in itinere conuenissent seque ad pedes proiecissent suppliciterque locuti flentes pacem petissent, atque eos in eo loco quo tum essent suum aduentum expectare iussisset, paruerunt. Eo postquam Caesar peruenit, obsides, arma, seruos qui ad eos perfugissent, poposcit. Dum ea conquiruntur et conferuntur, [nocte intermissa] circiter hominum milia VI eius pagi qui Verbigenus appellatur, siue timore perterriti, ne armis traditis supplicio adficerentur, siue spe salutis inducti, quod in tanta multitudine dediticiorum suam fugam aut occultari aut omnino ignorari posse existimarent, prima nocte e castris Heluetiorum egressi ad Rhenum finesque Germanorum contenderunt.




     (27) Los helvecios, llevados por la escasez de todas las cosas, enviaron legados sobre la rendición ante él. Estos, como hubieran llegado a él en el camino y se hubieran lanzado a sus pies y, hablando suplicantemente, hubieran pedido la paz llorando, y hubiera ordenado que estos esperaran su llegada en aquel lugar en el que entonces estaban, obedecieron. Después que César llegó allí, pidió rehenes, armas, esclavos que habían huido hacia ellos. Mientras se recogen y se entregan estas cosas, [dejada pasar una noche] alrededor de seis mil hombres de aquella aldea que se llama Verbigeno, o aterrorizados por el temor de que, entregadas las armas, fueran afectados por un suplicio, o inducidos por la esperanza de salvación, porque pensaran que en tan gran multitud de rendidos su fuga o podía ocultarse o ser ignorada ciertamente, saliendo en la primera noche del campamento de los helvecios se dirigieron al Rin y a las fronteras de los germanos.
     (XXVIII) Quod ubi Caesar resciit, quorum per fines ierant his uti conquirerent et reducerent, si sibi purgati esse uellent, imperauit; reductos in hostium numero habuit; reliquos omnes obsidibus, armis, perfugis traditis in deditionem accepit. Heluetios, Tulingos, Latobrigos in fines suos, unde erant profecti, reuerti iussit, et, quod omnibus frugibus amissis domi nihil erat quo famem tolerarent, Allobrogibus imperauit ut iis frumenti copiam facerent; ipsos oppida uicosque, quos incenderant, restituere iussit. Id ea maxime ratione fecit, quod noluit eum locum unde Heluetii discesserant uacare, ne propter bonitatem agrorum Germani, qui trans Rhenum incolunt, ex suis finibus in Heluetiorum fines transirent et finitimi Galliae prouinciae Allobrogibusque essent. Boios petentibus Haeduis, quod egregia uirtute erant cogniti, ut in finibus suis conlocarent, concessit; quibus illi agros dederunt quosque postea in parem iuris libertatisque condicionem atque ipsi erant receperunt.




     (28) Cuando César supo esto, ordenó a estos por las fronteras de los cuales habían marchado que los reunieran y los trajeran, si querían estar justificados ante él; tuvo en el número de enemigos a los que fueron traídos. Mandó que los helvecios, tulingos y latobicos se volvieran a sus fronteras, de donde marcharon, y, porque, perdidos todos los frutos, nada había en su patria con lo que soportaran el hambre, ordenó a los alóbroges que hicieran abundancia de trigo para estos; mandó que ellos mismos repararan las fortalezas y aldeas que habían incendiado. Esto lo hizo especialmente por esta razón, porque no quiso que este lugar de donde habían salido los helvecios estuviera vacío, para que, a causa de la bondad de los campos, los germanos, que habitan al otro lado del Rin, no pasaran de sus fronteras a las fronteras de los helvecios y fueran vecinos de la provincia de la Galia y de los alóbroges. Concedió a los heduos, que lo pedían, colocar a los boyos en sus propias fronteras, porque habían sido conocidos por su egregio valor; aquellos les dieron campos y después los recibieron en igual condición de derecho y libertad que en la que ellos mismos estaban.
     (XXIX) In castris Heluetiorum tabulae repertae sunt litteris Graecis confectae et ad Caesarem relatae, quibus in tabulis nominatim ratio confecta erat, qui numerus domo exisset eorum qui arma ferre possent, et item separatim, quot pueri, senes mulieresque. [Quarum omnium rerum] summa erat capitum Heluetiorum milium CCLXIII, Tulingorum milium XXXVI, Latobrigorum XIIII, Rauracorum XXIII, Boiorum XXXII; ex his qui arma ferre possent ad milia nonaginta duo. Summa omnium fuerunt ad milia CCCLXVIII. Eorum qui domum redierunt censu habito, ut Caesar imperauerat, repertus est numerus milium C et X.


     (29) En el campamento de los helvecios fueron encontradas tablas hechas con letras griegas y llevadas a César, en las cuales se había hecho nominalmente un cálculo, qué número de estos que podían llevar armas habían salido de su patria, e igualmente por separado, cuántos niños, ancianos y mujeres. [De todas estas cosas] la suma era de doscientos sesenta y tres mil personas helvecias, treinta y seis mil tulingos, catorce de latobicos, veintitrés de rauracos, treinta y dos de boyos; de estos, quienes podían llevar armas, unos noventa y dos mil. La suma de todos fue unos trescientos sesenta y ocho mil. De estos que volvieron a la patria, tenido el censo, como César había ordenado, se encontró un número de ciento diez mil.
     (XXX) Bello Heluetiorum confecto totius fere Galliae legati, principes ciuitatum, ad Caesarem gratulatum conuenerunt: intellegere sese, tametsi pro ueteribus Heluetiorum iniuriis populi Romani ab his poenas bello repetisset, tamen eam rem non minus ex usu [terrae] Galliae quam populi Romani accidisse, propterea quod eo consilio florentissimis rebus domos suas Heluetii reliquissent uti toti Galliae bellum inferrent imperioque potirentur, locumque domicilio ex magna copia deligerent quem ex omni Gallia oportunissimum ac fructuosissimum iudicassent, reliquasque ciuitates stipendiarias haberent. Petierunt uti sibi concilium totius Galliae in diem certam indicere idque Caesaris facere uoluntate liceret: sese habere quasdam res quas ex communi consensu ab eo petere uellent. Ea re permissa diem concilio constituerunt et iure iurando ne quis enuntiaret, nisi quibus communi consilio mandatum esset, inter se sanxerunt.




     (30) Terminada la guerra de los helvecios, legados de casi toda la Galia, los primeros de las ciudades, llegaron ante César para darle las gracias: que ellos comprendían que, aunque por las antiguas injurias de los helvecios al pueblo romano habían recibido castigos de estos con la guerra, sin embargo, este hecho había sucedido no menos en provecho [de la tierra] de la Galia que del pueblo romano, porque los helvecios habían dejado sus casas con asuntos muy florecientes con este plan, a saber, llevar la guerra a toda la Galia y apoderarse de todo el mando y elegir para su domicilio ,de una gran abundancia, el lugar que había juzgado más oportuno y fructífero de toda la Galia, y tener a las restantes ciudades como tributarias. Pidieron que les permitiera convocar una asamblea de toda la Galia para un determinado día y hacer esto con la voluntad de César: que ellos tenían algunas cosas que, de común consenso, querían pedir de él. Permitido este hecho, decidieron un día para la asamblea y sancionaron entre sí con un juramento que nadie lo anunciara, a no ser a los que se les hubiera sido mandado de común acuerdo.
     (XXXI) Eo concilio dimisso, idem princeps ciuitatum qui ante fuerant ad Caesarem reuerterunt petieruntque uti sibi secreto in occulto de sua omniumque salute cum eo agere liceret. Ea re impetrata sese omnes flentes Caesari ad pedes proiecerunt: non minus se id contendere et laborare ne ea quae dixissent enuntiarentur quam uti ea quae uellent impetrarent, propterea quod, si enuntiatum esset, summum in cruciatum se uenturos uiderent. Locutus est pro his Diuiciacus Haeduus: Galliae totius factiones esse duas; harum alterius principatum tenere Haeduos, alterius Aruernos. Hi cum tantopere de potentatu inter se multos annos contenderent, factum esse uti ab Aruernis Sequanisque Germani mercede arcesserentur. Horum primo circiter milia XV Rhenum transisse; postea quam agros et cultum et copias Gallorum homines feri ac barbari adamassent, traductos plures; nunc esse in Gallia ad C et XX milium numerum. Cum his Haeduos eorumque clientes semel atque iterum armis contendisse; magnam calamitatem pulsos accepisse, omnem nobilitatem, omnem senatum, omnem equitatum amisisse. Quibus proeliis calamitatibusque fractos, qui et sua uirtute et populi Romani hospitio atque amicitia plurimum ante in Gallia potuissent, coactos esse Sequanis obsides dare nobilissimos ciuitatis et iure iurando ciuitatem obstringere sese neque obsides repetituros neque auxilium a populo Romano imploraturos neque recusaturos quo minus perpetuo sub illorum dicione atque imperio essent. Vnum se esse ex omni ciuitate Haeduorum qui adduci non potuerit ut iuraret aut liberos suos obsides daret. Ob eam rem se ex ciuitate profugisse et Romam ad senatum uenisse auxilium postulatum, quod solus neque iure iurando neque obsidibus teneretur. Sed peius uictoribus Sequanis quam Haeduis uictis accidisse, propterea quod Ariouistus, rex Germanorum, in eorum finibus consedisset tertiamque partem agri Sequani, qui esset optimus totius Galliae, occupauisset et nunc de altera parte tertia Sequanos decedere iuberet, propterea quod paucis mensibus ante Harudum milia hominum XXIIII ad eum uenissent, quibus locus ac sedes pararentur. Futurum esse paucis annis uti omnes ex Galliae finibus pellerentur atque omnes Germani Rhenum transirent; neque enim conferendum esse Gallicum cum Germanorum agro neque hanc consuetudinem uictus cum illa comparandam. Ariouistum autem, ut semel Gallorum copias proelio uicerit, quod proelium factum sit ad Magetobrigam, superbe et crudeliter imperare, obsides nobilissimi cuiusque liberos poscere et in eos omnia exempla cruciatusque edere, si qua res non ad nutum aut ad uoluntatem eius facta sit. Hominem esse barbarum, iracundum, temerarium: non posse eius imperia diutius sustineri. Nisi quid in Caesare populoque Romano sit auxilii, omnibus Gallis idem esse faciendum quod Heluetii fecerint, ut domo emigrent, aliud domicilium, alias sedes, remotas a Germanis, petant fortunamque, quaecumque accidat, experiantur. Haec si enuntiata Ariouisto sint, non dubitare quin de omnibus obsidibus qui apud eum sint grauissimum supplicium sumat. Caesarem uel auctoritate sua atque exercitus uel recenti uictoria uel nomine populi Romani deterrere posse ne maior multitudo Germanorum Rhenum traducatur, Galliamque omnem ab Ariouisti iniuria posse defendere.









     (31) Disuelta esta asamblea, los mismos primeros de las ciudades que antes habían estado ante César volvieron y pidieron que les fuera permitido en un lugar secreto tratar con él sobre su salvación y la de todos. Conseguida esta cosa, todos se lanzaron llorando a los pies de César: que ellos trataban de conseguir y procuraban no menos esto, a saber, que no se anunciaran estas cosas que habían dicho, que lograr las que querían, porque, si se anunciara, veían que ellos llegarían a una suma tortura. Habló por estos el heduo Diviciaco: que eran dos las facciones de toda la Galia; que la hegemonía de una de estas la tenían los heduos, de la otra los arvernos. Que como estos lucharan entre sí muchos años con tan gran esfuerzo sobre la primacía, sucedió que los germanos fueron fueron tomados a sueldo por arvernos y secuanos. Que de estos, primeramente, habían pasado el Rin unos quince mil; que, después que estos hombres fieros y bárbaros habían tomado afecto a campos y cultura y riquezas de los galos, habían pasado más; que ahora había en la Galia un número aproximado de ciento veinte mil. Que los heduos y sus clientes habían luchado con estos con sus armas varias veces; que, rechazados, habían recibido una gran derrota, que habían perdido toda la nobleza, todo el senado, toda la caballería. Que, rotos por estos combates y calamidades, quienes por su valor y hospitalidad y amistad al pueblo romano habían tenido mucho poder antes en la Galia, habían sido forzados a dar a los secuanos como rehenes a los más nobles de la ciudad y a obligar a la ciudad con el juramento de que ellos ni reclamarían los rehenes ni implorarían ayuda del pueblo romano ni se negarían a estar perpetuamente bajo su poder y mando. Que él era el único de toda la ciudad de los heduos que no pudo ser inducido a jurar o a dar sus hijos como rehenes. Que por este hecho él había huido de la ciudad y había venido al senado para pedir auxilio, porque no era retenido ni por juramento ni por rehenes. Pero que peor había sucedido para los secuanos vencedores que para los heduos vencidos, porque Ariovisto, rey de los germanos, se había asentado en sus fronteras y había ocupado la tercera parte del campo secuano, que era el mejor de toda la Galia y ahora mandaba que los secuanos se marcharan de otra tercera parte, porque pocos meses antes veinte cuatro mil hombres harudes habían venido ante él, para los que se preparaban lugar y sedes. Que en pocos años sucedería que todos serían expulsados de las fronteras de la Galia y todos los germanos atravesarían el Rin; pues no podía compararse con el campo de los germanos el galo ni podía ser comparada esta manera habitual de vivir con aquella. Que, Ariovisto, efectivamente, una vez que venció a las tropas de los galos en el combate, que se hizo en los alrededores de Magetóbriga, mandaba soberbia y cruelmente, pedía como rehenes a los hijos de todos los más nobles y causaba en estos todos los ejemplos y tormentos, si alguna cosa no se hizo a su señal o a su voluntad. Que era un hombre bárbaro, iracundo, temerario: que no podía soportarse su poder más tiempo. Que si nada de auxilio hay en César y en el pueblo romano, debía hacerse por todos los galos lo mismo que hicieron los helvecios, a saber, emigrar de su patria, buscar otro domicilio, otras sedes, alejadas de los germanos, y experimentar su suerte, cualquiera que suceda. Que si estas cosas son anunciadas a Ariovisto, no había duda de que tomaría de todos los rehenes que están junto a él un gravísimo suplicio. Que César podía o por su autoridad y la de su ejército o por el nombre del pueblo romano, impedir que una multitud mayor de germanos sea pasada al otro lado del Rin, y que podía defender toda la Galia de la injuria de Ariovisto.
     (XXXII) Hac oratione ab Diuiciaco habita omnes qui aderant magno fletu auxilium a Caesare petere coeperunt. Animaduertit Caesar unos ex omnibus Sequanos nihil earum rerum facere quas ceteri facerent sed tristes capite demisso terram intueri. Eius rei quae causa esset miratus ex ipsis quaesiit. Nihil Sequani respondere, sed in eadem tristitia taciti permanere. Cum ab his saepius quaereret neque ullam omnino uocem exprimere posset, idem Diuiacus Haeduus respondit: hoc esse miseriorem et grauiorem fortunam Sequanorum quam reliquorum, quod soli ne in occulto quidem queri neque auxilium implorare auderent absentisque Ariouisti crudelitatem, uelut si cora adesset, horrerent, propterea quod reliquis tamen fugae facultas daretur, Sequanis uero, qui intra fines suos Ariouistum recepissent, quorum oppida omnia in potestate eius essent, omnes cruciatus essent perferendi.




     (32) Tenido este discurso por Diviciaco, todos los que estaban presentes empezaron a pedir auxilio de César con gran llanto. Se dio cuenta César de que, de todos, sólo los secuanos no hacían nada de estas cosas que los demás hacían, sino que tristes, bajada la cabeza, miraban la tierra. Admirándose de cuál sería la causa de este hecho, la preguntó de aquellos mismos. Nada los secuanos respondían, sino que permanecían, callados, en la misma tristeza. Como preguntara a estos muchas más veces y, ciertamente, no pudiera arrancarles palabra alguna, el propio heduo Diviciaco responde: que la fortuna de los secuanos era más mísera y grave que la de los demás por esto, porque solos ni siquiera en secreto se atrevían a quejarse ni a implorar auxilio y tenían horror de la crueldad de Ariovisto ausente, como si estuviera presente, porque la posibilidad de fuga se daba a todos, no obstante, pero todos los tormentos debían ser soportados por los secuanos, que habían recibido a Ariovisto dentro de sus fronteras, cuyas fortalezas estaba todas bajo el poder de aquel.
     (XXXIII) His rebus cognitis Caesar Gallorum animos uerbis confirmauit pollicitusque est sibi eam rem curae futuram; magnam se habere spem et beneficio suo et auctoritate adductum Ariouistum finem iniuriis facturum. Hac oratione habita, concilium dimisit. Et secundum ea multae res eum hortabantur quare sibi eam rem cogitandam et suscipiendam putaret, in primis quod Haeduos, fratres consanguineosque saepe numero a senatu appellatos, in seruitute atque [in] dicione uidebat Germanorum teneri eorumque obsides esse apud Ariouistum ac Sequanos intellegebat; quod in tanto imperio populi Romani turpissimum sibi et rei publicae esse arbitrabatur. Paulatim autem Germanos consuescere Rhenum transire et in Galliam magnam eorum multitudinem uenire populo Romano periculosum uidebat, neque sibi homines feros ac barbaros temperaturos existimabat quin, cum omnem Galliam occupauissent, ut ante Cimbri Teutonique fecissent, in prouinciam exirent atque inde in Italiam contenderent [, praesertim cum Sequanos a prouincia nostra Rhodanus diuideret]; quibus rebus quam maturrime occurrendum putabat. Ipse autem Ariouistus tantos sibi spiritus, tantam arrogantiam sumpserat, ut ferendus non uideretur.

     (33) Conocidas estas cosas, César reafirmó con sus palabras los espíritus de los galos y les prometió que se preocuparía de este asunto; que él tenía gran esperanza en que Ariovisto, inducido por su beneficio y autoridad, pondría fin a las injurias. Tenido este discurso, disolvió la asamblea. Y, según estas cosas, muchos asuntos le exhortaban a pensar que este hecho debía ser pensado y asumido por él, principalmente porque veía que los heduos, muchas veces llamados por el senado hermanos y consanguíneos, eran tenidos en esclavitud y [en] poder de los germanos y sabía que rehenes de estos estaban con Ariovisto y lo secuanos; pensaba que esto era muy vergonzoso para él y para la república en un imperio tan grande del pueblo romano. Por otra parte, veía peligroso para el pueblo romano que, poco a poco, los germanos se acostumbraran a atravesar el Rin y que una gran multitud de estos llegara a la Galia, y pensaba que unos hombres fieros y bárbaros no se abstendrían de, habiendo ocupado toda la Galia, como antes habían hecho cimbros y teutones, salir hacia la provincia y desde allí dirigirse a Italia [,sobre todo, separando el Ródano a los secuanos de nuestra provincia]; por estas cosas pensaba que se debía hacer frente lo más rápidamente posible. Por otra parte, el propio Ariovisto había tomado para sí tan gran seguridad y arrogancia, que parecía que no debía soportarse.