(XII) Flumen est Arar, quod per fines Haeduorum et Sequanorum in Rhodanum influit, incredibili lenitate, ita ut oculis in utram partem fluat iudicari non possit. Id Heluetii ratibus ac lintribus iunctis transibant. Vbi per exploratores Caesar certior factus est tres iam partes copiarum Heluetios id flumen traduxisse, quartam uero partem citra flumen Ararim reliquam esse, de tertia uigilia cum legionibus tribus e castris profectus ad eam partem peruenit quae nondum flumen transierat. Eos impeditos et inopinantes adgressus magnam partem eorum concidit; reliqui sese fugae mandarunt atque in proximas siluas abdiderunt. Is pagus appellabatur Tigurinus; nam omnis ciuitas Heluetia in quattuor pagos diuisa est. Hic pagus unus, cum domo exisset, patrum nostrorum memoria L. Cassium consulem interfecerat et eius exercitum sub iugum miserat. Ita siue casu siue consilio deorum immortalium quae pars ciuitatis Heluetiae insignem calamitatem populo Romano intulerat, ea princeps poenam persoluit. Qua in re Caesar non solum publicas, sed etiam priuatas iniurias ultus est, quod eius soceri L. Pisonis auum, L. Pisonem legatum, Tigurini eodem proelio quo Cassium interfecerant.



     (12) El Arar es un río, que desemboca al Ródano por las fronteras de los heduos y los secuanos, de increíble lentitud, de manera que no puede juzgarse con los ojos hacía cuál de las dos partes fluye. Los helvecios lo atravesaban con balsas y barcas juntas. Cuando por los exploradores César se enteró de que ya los helvecios había hecho pasar al otro lado de este río tres partes de sus tropas, pero que una cuarta parte había sido dejada en el lado de acá del río Arar, marchando del campamento después de la tercera vigilia con tres legiones, llega a aquella parte que todavía no había atravesado el río. Atacando a estos, cargados con bagajes y desprevenidos, mató gran parte de ellos; los restantes se confiaron a la huida y se escondieron en los bosques próximos. Esta aldea se llamaba Tigurino; pues todo el pueblo de Helvecia está dividido en cuatro aldeas. Esta aldea sola, habiendo salido de su patria, en la memoria de nuestros padres había matado al cónsul L. Casio y había enviado bajo el yugo a su ejército. Así, bien por casualidad bien por decisión de los dioses inmortales, aquella parte del pueblo helvecio que había inferido al pueblo romano una insigne calamidad, pagó su castigo la primera. En este asunto César vengó no sólo injurias públicas, sino también privadas, porque los tigurinos habían matado al abuelo de su suegro L. Pisón, el legado L. Pisón, en el mismo combate que a Casio.
     (XIII) Hoc proelio facto, reliquas copias Heluetiorum ut consequi posset, pontem in Arari faciendum curat atque ita exercitum traducit. Heluetii repentino eius aduentu commoti cum id quod ipsi diebus XX aegerrime confecerant, ut flumen transirent, illum uno die fecisse intellegerent, legatos ad eum mittunt; cuius legationis Diuico princeps fuit, qui bello Cassiano dux Heluetiorum fuerat. Is ita cum Caesare egit: si pacem populus Romanus cum Heluetiis faceret, in eam partem ituros atque ibi futuros Heluetios ubi eos Caesar constituisset atque esse uoluisset; sin bello persequi perseueraret, reminisceretur et ueteris incommodi populi Romani et pristinae uirtutis Heluetiorum. Quod improuiso unum pagum adortus esset, cum ii qui flumen transissent suis auxilium ferre non possent, ne ob eam rem aut suae magnopere uirtuti tribueret aut ipsos despiceret. Se ita a patribus maioribusque suis didicisse, ut magis uirtute contenderent quam dolo aut insidiis niterentur. Quare ne committeret ut is locus ubi constitissent ex calamitate populi Romani et internecione exercitus nomen caperet aut memoriam proderet.




     (13) Hecho este combate, para poder alcanzar a las restantes tropas de los helvecios, se preocupa de que se haga un puente en el Arar y así pasa el ejército al otro lado. Los helvecios, conmovidos por su repentina llegada, comprendiendo que aquel en un solo día había hecho lo que ellos mismos habían terminado muy a duras penas en veinte días, a saber, atravesar el río, envían legados ante él; el primero de esta embajada fue Divicón, que había sido el jefe de los helvecios en la guerra de Casio. Este trató así con César: que si el pueblo romano hacía la paz con los helvecios, los helvecios se irían a aquella parte y estarían allí donde César los estableciera y quisiera que estuviesen; que si, por el contrario, perseveraba en perseguirlos con la guerra, se acordara del antiguo descalabro del pueblo romano y del primitivo valor de los helvecios. Que, porque de improviso hubiera atacado una aldea, no pudiendo llevar auxilio a los suyos ellos que habían atravesado el río, por esta cosa, ni lo atribuyera en gran manera a su valor ni los despreciara. Que ellos habían aprendido de sus padres y de sus mayores de manera que lucharan más con valor que con engaño o se apoyaran en insidias. Por lo cual, que no permitiera que este lugar, donde se habían detenido, tomara su nombre de la calamidad del pueblo romano y de la matanza de su ejército ni mostrara su recuerdo.
     (XIV) His Caesar ita respondit: eo sibi minus dubitationis dari, quod eas res quas legati Heluetii commemorassent memoria teneret, atque eo grauius ferre quo minus merito populi Romani accidissent; qui si alicuius iniuriae sibi conscius fuisset, non fuisse difficile cauere; sed eo deceptum, quod neque commissum a se intellegeret quare timeret neque sine causa timendum putaret. Quod si ueteris contumeliae obliuisci uellet, num etiam recentium iniuriarum, quod eo inuito iter per prouinciam per uim temptassent, quod Haeduos, quod Ambarros, quod Allobrogas uexassent, memoriam deponere posse? Quod sua uictoria tam insolenter gloriarentur quodque tam diu se impune iniurias tulisse admirarentur, eodem pertinere. Consuesse enim deos immortales, quo grauius homines ex commutatione rerum doleant, quos pro scelere eorum ulcisci uelint, his secundiores interdum res et diuturniorem impunitatem concedere. Cum ea ita sint, tamen, si obsides ab iis sibi dentur, uti ea quae polliceantur facturos intellegat, et si Haeduis de iniuriis quas ipsis sociisque eorum intulerint, item si Allobrogibus satis faciant, sese cum iis pacem esse facturum. Diuico respondit: ita Heluetios a maioribus suis institutos esse uti obsides accipere, non dare, consuerint; eius rei populum Romanum esse testem. Hoc responso dato discessit.







     (14) A estas cosas César respondió así: que por esto se le planteaba menos duda, porque tenía en la memoria aquellas cosas que los legados helvecios habían recordado,y tanto más duramente lo llevaba cuanto menos habían sucedido por mérito del pueblo romano; que si este hubiera sido consciente para sí de alguna injuria, no hubiera sido difícil precaverse; pero que había sido engañado por esto, porque ni comprendía que se hubiera cometido por él algo por lo que temer ni pensaba que se debiera temer sin causa. Y que si quisiera olvidarse del antiguo ultraje, ¿acaso también podría abandonar el recuerdo de las recientes injurias, que, contra su voluntad, habían intentado el camino por la provincia por la fuerza, que hubieran vejado a los heduos, a los ambarros, a los alóbroges? Que se refería a lo mismo el hecho de que se vanagloriaran tan insolentemente de su victoria, y el hecho de que se admiraran de que durante tanto tiempo ellos hubieran soportado impunemente sus injurias. Que, en efecto, los dioses inmortales, para que se duelan más gravemente por cambio de las cosas los hombres, a los que quieren castigar por su crimen, acostumbraban a concederles, entretanto, cosas más favorables y una impunidad más duradera. Que, aunque estas cosas sean así, sin embargo, si se le entregan rehenes de ellos, para que comprenda que harán aquellas cosas que prometen, y si satisfacen a los heduos de las injurias que han inferido a ellos mismos y a sus aliados, si igualmente a los alóbroges, él hará con ellos la paz. Divicón responde: que los helvecios habían sido educados por su mayores de tal manera que se habituaron a recibir rehenes, no a darlos; que de este hecho el pueblo romano era testigo. Dada esta respuesta, se marchó.
     (XV) Postero die castra ex eo loco mouent. Idem facit Caesar equitatumque omnem, ad numerum quattuor milium, quem ex omni prouincia et Haeduis atque eorum sociis coactum habebat, praemittit, qui uideant quas in partes hostes iter faciant. Qui cupidius nouissimum agmen insecuti alieno loco cum equitatu Heluetiorum proelium committunt; et pauci de nostris cadunt. Quo proelio sublati Heluetii, quod quingentis equitibus tantam multitudinem equitum propulerant, audacius subsistere non numquam et nouissimo agmine proelio nostros lacessere coeperunt. Caesar suos a proelio continebat, ac satis habebat in praesentia hostem rapinis, pabulationibus populationibusque prohibere. Ita dies circiter XV iter fecerunt uti inter nouissimum hostium agmen et nostrum primum non amplius quinis aut senis milibus passuum interesset.


     (15) Al día siguiente, mueven el campamento de este lugar. Lo mismo hace César y envía por delante a toda la caballería, hasta un número de cuatro mil, que tenía reunida de toda la provincia y de los heduos y sus aliados, para que vean hacia qué partes los enemigos marchan. Estos, persiguiendo bastante ansiosamente a la retaguardia traban combate con la caballería de los helvecios en un lugar desventajoso; y unos pocos de los nuestros caen. Los helvecios, engreídos por este combate, porque con quinientos jinetes habían rechazado a una multitud tan grande de jinetes, empezaron a detenerse más audazmente algunas veces y a provocar con la retaguardia a los nuestros al combate. César retenía a los suyos del combate y tenía bastante por el momento con alejar al enemigo de las rapiñas, forrajeamientos y saqueos. Marcharon alrededor de quince días de tal manera que entre la retaguardia de los enemigos y nuestra vanguardia no había más de cinco o seis mil pasos.
     (XVI) Interim cotidie Caesar Haeduos frumentum, quod essent publice polliciti, flagitare. Nam propter frigora [quod Gallia sub septentrionibus, ut ante dictum est, posita est,] non modo frumenta in agris matura non erant, sed ne pabuli quidem satis magna copia suppetebat; eo autem frumento quod flumine Arari nauibus subuexerat propterea uti minus poterat quod iter ab Arari Heluetii auerterant, a quibus discedere nolebat. Diem ex die ducere Haedui: conferri, comportari, adesse dicere. Vbi se diutius duci intellexit et diem instare quo die frumentum militibus metiri oporteret, conuocatis eorum principibus, quorum magnam copiam in castris habebat, in his Diuiciaco et Lisco, qui summo magistratui praeerat, quem uergobretum appellant Haedui, qui creatur annuus et uitae necisque in suos habet potestatem, grauiter eos accusat, quod, cum neque emi neque ex agris sumi posset, tam necessario tempore, tam propinquis hostibus ab iis non subleuetur, praesertim cum magna ex parte eorum precibus adductus bellum susceperit; multo etiam grauius quod sit destitutus queritur.





     (16) Entretanto, César pedía insistentemente cada día a los heduos el trigo, que habían prometido públicamente. Pues a causa de los fríos [porque la Galia, como se dijo antes, está situada hacia las siete estrellas de la Osa Menor,] no sólo los trigos no estaban maduros en los campos, sino que ni siquiera abundancia bastante grande de forraje había; por otra parte, no podía usar aquel trigo que había traído en naves por el río Arar, porque los helvecios, de los que no quería separarse, habían apartado su camino del Arar. Los heduos lo entretenían día tras día: decían que lo estaban reuniendo, que lo estaban transportando, que estaba llegando. Cuando comprendió que él se entretenía demasiado tiempo y que se echaba encima el día, en el que convenía medir el trigo para los soldados, convocados sus príncipes, de los que había gran abundancia en el campamento, entre estos Diviciaco y Lisco, que estaba al frente de la suma magistratura, que los heduos llaman vergobreto, que se crea anualmente y tiene poder entre los suyos de vida y muerte, los acusa gravemente, porque no era ayudado por ellos, no pudiendo ni ser comprado ni cogido de los campos, en un tiempo tan necesario, con los enemigos tan cercanos, sobre todo cuando empezó la guerra, en gran parte, inducido por sus súplicas; se queja incluso mucho más gravemente porque ha sido abandonado.
     (XVII) Tum demum Liscus oratione Caesaris adductus quod antea tacuerat proponit: esse non nullos, quorum auctoritas apud plebem plurimum ualeat, qui priuatim plus possint quam ipsi magistratus. Hos seditiosa atque improba oratione multitudinem deterrere, ne frumentum conferant quod debeant: praestare, si iam principatum Galliae obtinere non possint, Gallorum quam Romanorum imperia perferre, neque dubitare [debeant] quin, si Heluetios superauerint Romani, una cum reliqua Gallia Haeduis libertatem sint erepturi. Ab isdem nostra consilia quaeque in castris gerantur hostibus enuntiari; hos a se coerceri non posse. Quin etiam, quod necessariam rem coactus Caesari enuntiarit, intellegere sese quanto id cum periculo fecerit, et ob eam causam quam diu potuerit tacuisse.



     (17) Entonces, por último, Lisco, llevado por el discurso de César, propone lo que antes había callado: que hay algunos, cuya autoridad ante la plebe vale muchísimo, los cuales en privado tienen más poder que los propios magistrados. Que estos hacían cambiar a la multitud de parecer con un discurso sedicioso y malvado, para que no lleven el trigo que deben: que era preferible, si ya no pueden obtener la primacía de la Galia, soportar las órdenes de los galos que las de los romanos, y que no [deben] dudar que, si los romanos superan a los helvecios, arrebatarán la libertad a los heduos junto con el resto de la Galia. Que nuestros planes y las cosas que se hacen en el campamento son anunciadas a los enemigos por los mismos; que estos no pueden ser refrenados por él. Es más aún, que él comprendía con cuán gran peligro hizo esto, a saber, el que, obligado, haya anunciado un asunto necesario a César, y que por esta causa había callado todo el tiempo que pudo.
     (XVIII) Caesar hac oratione Lisci Dumnorigem, Diuiciaci fratrem, designari sentiebat, sed, quod pluribus praesentibus eas res iactari nolebat, celeriter concilium dimittit, Liscum retinet. Quaerit ex solo ea quae in conuentu dixerat. Dicit liberius atque audacius. Eadem secreto ab aliis quaerit; reperit esse uera: ipsum esse Dumnorigem, summa audacia, magna apud plebem propter liberalitatem gratia, cupidum rerum nouarum. Complures annos portoria reliquaque omnia Haeduorum uectigalia paruo pretio redempta habere, propterea quod illo licente contra liceri audeat nemo. His rebus et suam rem familiarem auxisse et facultates ad largiendum magnas comparasse; magnum numerum equitatus suo sumptu semper alere et circum se habere, neque solum domi, sed etiam apud finitimas ciuitates largiter posse, atque huius potentiae causa matrem in Biturigibus homini illic nobilissimo ac potentissimo conlocasse; ipsum ex Heluetiis uxorem habere, sororem ex matre et propinquas suas nuptum in alias ciuitates conlocasse. Fauere et cupere Heluetiis propter eam adfinitatem, odisse etiam suo nomine Caesarem et Romanos, quod eorum aduentu potentia eius deminuta et Diuiciacus frater in antiquum locum gratiae atque honoris sit restitutus. Si quid accidat Romanis, summam in spem per Heluetios regni obtinendi uenire; imperio populi Romani non modo de regno, sed etiam de ea quam habeat gratia desperare. Reperiebat etiam in quaerendo Caesar, quod proelium equestre aduersum paucis ante diebus esset factum, initium eius fugae factum a Dumnorige atque eius equitibus (nam equitatui, quem auxilio Caesari Haedui miserant, Dumnorix praeerat): eorum fuga reliquum esse equitatum perterritum.






     (18) César sentía que Dumnórix, hermano de Diviciaco, era señalado por este discurso de Lisco, pero, porque no quería que aquellas cosas fueran debatidas, estando presentes muchos, disuelve rápidamente la asamblea, retiene a Lisco. Pregunta a él solo aquellas cosas que había dicho en la reunión. Habla más libre y audazmente. Pregunta las mismas cosas a otros en secreto; encuentra que son verdaderas: que el mismo Dumnórix, de gran audacia, de gran favor ante la plebe por su liberalidad, está deseoso de cosas nuevas. Que tenía, durante muchos años, arrendados por un precio pequeño los portazgos y todos los restantes impuestos de los heduos, porque, pujando él, nadie se atreve a pujar en contra. Que por estas cosas no sólo había aumentado su patrimonio sino que había juntado grandes posibilidades para mostrarse pródigo; que siempre alimentaba un gran número de la caballería y que los tenía a su alrededor, y no sólo en casa, sino también ante las ciudades vecinas tenía poder abundantemente, y por causa de este poder había dado en matrimonio su madre a un hombre muy noble y poderoso allí entre los bitúriges; que él mismo tenía una esposa de los helvecios y que había dado para casarse a otras ciudades a una hermana de madre y a sus parientes. Que favorecía y se interesaba por los helvecios a causa de su afinidad, que odiaba también por sí a César y a los romanos, porque con la llegada de estos su poder se disminuyó y su hermano Diviciaco fue restituido al antiguo lugar de influencia y honor. Que, si algo sucede a los romanos, llega a la suma esperanza de obtener el reino por los helvecios; que con el poder del pueblo romano desesperaba no sólo del reino sino también de aquella influencia que tenía. Al preguntar, César también encontraba que, en el combate ecuestre que había sido hecho desfavorable poco días antes, el comienzo de aquella huida había sido hecho por Dumnórix y sus jinetes (pues Dumnórix estaba al frente de la caballería que los heduos habían enviado para ayuda de César): que por la fuga de estos la restante caballería se llenó de espanto.
     (XIX) Quibus rebus cognitis, cum ad has suspiciones certissimae res accederent, quod per fines Sequanorum Heluetios traduxisset, quod obsides inter eos dandos curasset, quod ea omnia non modo iniussu suo et ciuitatis sed etiam inscientibus ipsis fecisset, quod a magistratu Haeduorum accusaretur, satis esse causae arbitrabatur quare in eum aut ipse animaduerteret aut ciuitatem animaduertere iuberet. His omnibus rebus unum repugnabat, quod Diuiciaci fratris summum in populum Romanum studium, summam in se uoluntatem, egregiam fidem, iustitiam, temperantiam cognouerat; nam ne eius supplicio Diuiciaci animum offenderet uerebatur. Itaque prius quam quicquam conaretur, Diuiciacum ad se uocari iubet et, cotidianis interpretibus remotis, per C. Valerium Troucillum, principem Galliae prouinciae, familiarem suum, cui summam omnium rerum fidem habebat, cum eo conloquitur; simul commonefacit quae ipso praesente in concilio [Gallorum] de Dumnorige sint dicta, et ostendit quae separatim quisque de eo apud se dixerit. Petit atque hortatur ut sine eius offensione animi uel ipse de eo causa cognita statuat uel ciuitatem statuere iubeat.



     (19) Conocidas estas cosas, como se añadieran a estas sospechas hechos certísimos, a saber, que había pasado a los helvecios por las fronteras de los secuanos, que se había preocupado de que entre ellos se debían dar rehenes, que había hecho todas estas cosas no sólo sin su orden y la de su pueblo sino también sin saberlo ellos mismos, que era acusado por un magistrado de los heduos, pensaba que había bastante causa para que o bien él mismo lo castigara o mandara que lo castigara el pueblo. Con todas estas cosas se oponía una, que conocía el sumo afecto de su hermano Diviciaco hacia el pueblo romano, la suma benevolencia hacia él, su egregia fidelidad, justicia, templanza; pues temía ofender el espíritu de Diviciaco con el suplicio de aquél. Así pues, antes de intentar algo, ordena que Diviciaco sea llamado ante él y, alejados los intérpretes cotidianos, por medio de C. Valerio Troucilo, príncipe de la provincia de la Galia, familiar suyo, a quien tenía suma fidelidad en todas las cosas, con él habla; al mismo tiempo le hace recordar la cosas que se dijeron, estando él mismo presente, en la asamblea de los galos acerca de Dumnórix, y le muestra las cosas que, separadamente, cada uno delante de él ha dicho sobre aquél. Le pide y exhorta a que sin ofensa de su espíritu o él mismo decida sobre aquel, conocida la causa, u ordene que decida el pueblo.
     (XX) Diuiciacus multis cum lacrimis Caesarem complexus obsecrare coepit ne quid grauius in fratrem statueret: scire se illa esse uera, nec quemquam ex eo plus quam se doloris capere, propterea quod, cum ipse gratia plurimum domi atque in reliqua Gallia, ille minimum propter adulescentiam posset, per se creuisset; quibus opibus ac neruis non solum ad minuendam gratiam, sed paene ad perniciem suam uteretur. Sese tamen et amore fraterno et existimatione uulgi commoueri. Quod si quid ei a Caesare grauius accidisset, cum ipse eum locum amicitiae apud eum teneret, neminem existimaturum non sua uoluntate factum; qua ex re futurum uti totius Galliae animi a se auerterentur. Haec cum pluribus uerbis flens a Caesare peteret, Caesar eius dextram prendit; consolatus rogat finem orandi faciat; tanti eius apud se gratiam esse ostendit uti et rei publicae iniuriam et suum dolorem eius uoluntati ac precibus condonet. Dumnorigem ad se uocat, fratrem adhibet; quae in eo reprehendat ostendit; quae ipse intellegat, quae ciuitas queratur proponit; monet ut in reliquum tempus omnes suspiciones uitet; praeterita se Diuiciaco fratri condonare dicit. Dumnorigi custodes ponit, ut quae agat, quibuscum loquatur scire possit.





     (20) Diviciaco, abrazando a César con muchas lágrimas, empezó a pedir vivamente que no decidiera algo demasiado grave contra su hermano: que él sabía que aquella cosas eran verdaderas, y que nadie recibía de esto más dolor que él, porque, teniendo mucho poder él mismo por su influencia en su patria y en el resto de la Galia, aquel muy poco a causa de su adolescencia, había crecido por medio de él; que usaba de estos recursos y fuerzas no sólo para disminuir su influencia, sino también casi para su propia destrucción. Que, sin embargo, él se conmovía por el amor fraterno y la consideración del vulgo. Y que, si algo le sucediera demasiado grave de César, teniendo él mismo este lugar para su amistad hacia él, nadie iba a pensar que no hubiera sido hecho con su voluntad; que de este hecho resultaría que se alejarían de él los ánimos de toda la Galia. Como pidiera estas cosas, llorando, a César con muchas palabras, César tomó su diestra; consolándolo, le ruega que termine de suplicar; le muestra que su influencia es de tanto valor que perdona en consideración a su voluntad y súplicas la injuria a la república y su propio dolor. Llama a Dumnórix ante él, invita a su hermano; le muestra las cosas que en él reprende; expone las cosas que él mismo comprende, las cosas de las que se queja la ciudad; le aconseja que en el tiempo restante evite todas las sospechas; le dice que él le perdona las cosas pasadas en consideración a su hermano Diviciaco. Pone guardias a Dumnórix, para que pueda saber qué hace, con quiénes habla.
     (XXI) Eodem die ab exploratoribus certior factus hostes sub monte consedisse milia passuum ab ipsius castris octo, qualis esset natura montis et qualis in circuitu ascensus qui cognoscerent misit. Renuntiatum est facilem esse. De tertia uigilia T. Labienum, legatum pro praetore, cum duabus legionibus et iis ducibus qui iter cognouerant summum iugum montis ascendere iubet; quid sui consilii sit ostendit. Ipse de quarta uigilia eodem itinere quo hostes ierant ad eos contendit equitatumque omnem ante se mittit. P. Considius, qui rei militaris peritissimus habebatur et in exercitu L. Sullae et postea in M. Crassi fuerat, cum exploratoribus praemittitur.


     (21) Enterado aquel mismo día por los exploradores de que los enemigos se habían asentado al pie de un monte a unos ocho mil pasos de su campamento, envió quienes conocieran cuál era la naturaleza del monte y cuál el ascenso en circuito. Se le anunció que era fácil. A partir de la tercera vigilia, manda a T. Labieno, legado propretor, ascender a la cima más alta del monte con dos legiones y aquellos guías que habían conocido el camino; les muestra cuál es su plan. Él mismo, a partir de la cuarta vigilia, por el mismo camino por el que habían marchado los enemigos, se dirige hacia estos y envía toda la caballería delante de sí. P. Considio, que era tenido como muy experto en el asunto militar y había estado en el ejército de L. Sila y después en el de M. Craso, es enviado por delante con los exploradores.
     (XXII) Prima luce, cum summus mons a [Lucio] Labieno teneretur, ipse ab hostium castris non longius mille et quingentis passibus abesset neque, ut postea ex captiuis comperit, aut ipsius aduentus aut Labieni cognitus esset, Considius equo admisso ad eum accurrit, dicit montem, quem a Labieno occupari uoluerit, ab hostibus teneri: id se a Gallicis armis atque insignibus cognouisse. Caesar suas copias in proximum collem subducit, aciem instruit. Labienus, ut erat ei praeceptum a Caesare ne proelium committeret, nisi ipsius copiae prope hostium castra uisae essent, ut undique uno tempore in hostes impetus fieret, monte occupato nostros expectabat proelioque abstinebat. Multo denique die per exploratores Caesar cognouit et montem a suis teneri et Heluetios castra mouisse et Considium timore perterritum quod non uidisset pro uiso sibi renuntiauisse. Eo die quo consuerat interuallo hostes sequitur et milia passuum tria ab eorum castris castra ponit.

     (22) A la primera luz, como la parte más alta del monte fuera ocupada por [Lucio] Labieno, él mismo distara del campamento de los enemigos no más de mil quinientos pasos y no, según después supo de los cautivos, hubiera sido conocida ni su llegada ni la de Labieno, Considio, a galope tendido, sale corriendo hacia él, dice que el monte, que quiso que fuera ocupado por Labieno, era tenido por los enemigos: que él supo esto por las armas y las insignias galas. César lleva secretamente sus tropas a una colina próxima, forma la tropa en orden de batalla. Labieno, como le había sido ordenado por César que no trabara combate, a no ser que sus tropas hubieran sido vistas cerca del campamento de los enemigos, para que por todos lados a un tiempo se hiciera el ataque contra los enemigos, ocupado el monte, esperaba a los nuestros y se abstenía del combate. Por último, muy entrado el día, por los exploradores César conoció que el monte era tenido por los suyos y que los helvecios habían movido el campamento y que Considio aterrorizado por el temor le había anunciado lo que no había visto como visto. Aquel día sigue a los enemigos con el intervalo que acostumbraba y pone el campamento a tres mil pasos del campamento de aquellos.